Derecho suministro de agua

Derecho al agua y al saneamiento

Nuestros principales problemas en las comunidades rurales son los siguientes: caminar largas distancias de unos 2 a 3 kilómetros diarios hasta el grifo público; cargar con pesados recipientes en la cabeza de 20 a 25 litros por viaje; largas colas en el punto de los grifos; si hay contaminación en este punto común todo el pueblo está en riesgo”.

1.100 millones de personas carecen de acceso al agua potable. 2.600 millones de personas carecen de un saneamiento adecuado. 1,8 millones de personas mueren cada año por enfermedades diarreicas, entre ellas el 90% de los niños menores de 5 años. Esta situación ya no es soportable.

Para hacer frente a la crisis, las Naciones Unidas formularon una cantidad de los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio, dedicados a reducir la pobreza y garantizar el desarrollo sostenible. El objetivo número 7, meta 10, es el siguiente:

El año de referencia para este objetivo es 1990.  Para cumplir la meta de suministro de agua y saneamiento, 260.000 personas más al día hasta 2015 deberían tener acceso a fuentes de agua mejoradas y 370.000 personas más deberían tener acceso a un saneamiento mejorado (OMS 2004, Hechos y Cifras).

Por qué el agua es un derecho humano básico

Muchas personas de las Primeras Naciones se enfrentan a dificultades diarias solo para acceder al agua potable y a la higiene, un derecho humano fundamental del que disfrutan fácilmente la mayoría de los canadienses. En 2016, Human Rights Watch publicó un informe sobre las comunidades de las Primeras Naciones en la provincia de Ontario que analizaba los impactos humanos de esta crisis y por qué persiste el problema. Encontramos que el gobierno canadiense ha violado sus obligaciones internacionales de derechos humanos hacia las personas y comunidades de las Primeras Naciones al no remediar la grave crisis del agua.

  Empresa de suministro de agua

Hablar de “derechos humanos”, o utilizar el lenguaje del derecho internacional de los derechos humanos, es hablar un lenguaje internacional que, a pesar de su compleja y a veces controvertida historia, ha servido como una poderosa herramienta para el cambio positivo. Como señala un historiador de los derechos humanos, éstos “evocan la esperanza y provocan la acción”[1].

Los derechos humanos son derechos inherentes a todos los seres humanos, sea cual sea nuestra nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua o cualquier otra condición. Todos tenemos el mismo derecho a nuestros derechos humanos sin discriminación. Todos estos derechos están relacionados entre sí, son interdependientes e indivisibles[2].

Por qué el agua no debe ser un derecho humano

Muchas organizaciones internacionales utilizan el acceso al agua potable y a las instalaciones de saneamiento gestionadas de forma segura como medida de progreso contra la pobreza, la enfermedad y la muerte. El acceso a estos servicios por parte de todo hombre, mujer y niño también se considera un derecho humano, no un privilegio. Aunque se ha avanzado en el suministro de agua potable y saneamiento a personas de todo el mundo, miles de millones de personas siguen sin tener acceso a estos servicios cada día.

  Suministro de agua en suelo no urbanizable

Según la Organización Mundial de la Salud y UNICEF, el 90% de la población mundial utiliza al menos los servicios básicos de agua potable, lo que supone un aumento con respecto al 88% de 2015.1 Si se mantienen las tendencias actuales, el mundo alcanzará una cobertura del 94% en 2030.1

Durante los primeros cinco años de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, la cobertura de agua potable en las zonas urbanas se ha mantenido en el 96%, y la cobertura de agua potable en las zonas rurales ha aumentado del 79% al 82%.1 En 2020, 84 países lograron el acceso universal a servicios de agua potable al menos básicos.1 Sin embargo, muchos millones de personas siguen sin acceso a servicios básicos de agua potable.

Derecho constitucional al agua

El derecho humano al agua y al saneamiento (HRWS) es un principio que establece que el agua potable y el saneamiento son un derecho humano universal debido a su gran importancia para mantener la vida de todas las personas[1]. Fue reconocido como un derecho humano por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 28 de julio de 2010[2] El HRWS ha sido reconocido en el derecho internacional a través de tratados de derechos humanos, declaraciones y otras normas. Algunos comentaristas han basado el argumento de la existencia de un derecho humano universal al agua en motivos independientes de la resolución de la Asamblea General de 2010, como el artículo 11.1 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC); entre esos comentaristas, los que aceptan la existencia del ius cogens internacional y consideran que incluye las disposiciones del Pacto sostienen que ese derecho es un principio universalmente vinculante del derecho internacional. Otros tratados que reconocen explícitamente el DSMR son la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) de 1979 y la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN) de 1989.

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